Decadencia del Periodismo de Investigación

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EL ALTIPLANO

Centro Federado de Periodistas de Ayaviri, base de la gloriosa FPP

Preocupado escucho y escuché un estribillo que demuestra el grado de cultura informática que hemos adquirido… internet es lo máximo, quien no accede a él no está actualizado… o cosas por el estilo ¿Esto es verdad?

Para mí es un trebejo que nos encasilla en temas que a nuestros esclavizadores les interesa que utilicemos para vivir contentos, para entender esta situación utilizaré dos ejemplos reales donde la manipulación de esta herramienta genera realidades alarmantes y espero que sirva para que piense, amable lector.

Situación 1.- A Isidro Juan Jalanoca Jalanoca le robaron su identidad (por medios informáticos) Estafadores obtuvieron su DNI, falsificaron documentos de la Municipalidad de Ate y retiraron doscientos mil soles de una cuenta pasando cuatro filtros del banco. Increíblemente un hombre inocente pagó con tres años de su vida. (Pág., Policial del BUHO del 11-11- 2008).

Situación 2.- Anochecía cuando los padres de Megan subieron a su cuarto y la encontraron moribunda en el closet colgada de un cinturón al cuello. Al día siguiente fue declarada muerta. Se suicidó por lo que decían de ella sus amigos (La inconcebible historia del blog asesino. Escrito por Xavier Velasco, mexicano reeditado en el BUHO del 23 – 09 – 2008).

FICCIÓN

Aquí algo que podría suceder si usted se aleja de los medios informáticos.

Imaginemos a un vacacionista que decide sin avisar, vivir por seis meses sin compañía, teléfono móvil, internet y tarjetas de crédito, generando casi de inmediato alerta entre sus interlocutores electrónicos que utilizarán en forma sistemática desde medios sofisticados  las más rústicas para saber de él, agotadas las posibilidades de su alcance lo dejarán en manos de las autoridades sociales, quienes tras declararlo desaparecido generan campañas mediáticas con la esperanza de obtener alguna información de su suerte.

Al mes en el espacio aislado, nuestro personaje seguro de su soledad, olvida conectar la parafernalia de seguridad del auto, que es aprovechada por un vagabundo que lo roba. Nuestro personaje lo persigue en bicicleta para notificar al ratero sobre la forma de accionar el freno que tiene un truco especial. El pánico hace que acelere para alejarse del iluso al que robó.

Un barranco, barra de protección y la pared montañosa. Acciona el freno para tomar la curva, actúa el instinto sólo para paralizarlo presionando el freno; la barra no soporta el impacto quebrándose y las chispas del alternador inflaman el combustible liberado produciéndose la explosión e incendio inminente. El dueño impotente observa las llamas echando de menos la maletera, que lo utilizaba como ropero, retorna al refugio lamentando el hecho.

Informada la policía local interviene el lugar del siniestro, llegando a la conclusión mediante la deficiente pero clara información de los documentos chamuscados y el análisis del médico forense, anuncia mediante internet sobre la aparición y desaparición definitiva del vacacionista. Procediendo a ejecutar las acciones del caso.

Nuestro personaje, pasado el tiempo límite que se propuso, satisfecho de su fortaleza  y persistencia, vuelve a la civilización, remitiéndose de inmediato al Bando del que fue cliente toda su vida, para que le habilitaran otra tarjeta de crédito. En un principio fue recibido y atendido con familiaridad por el empleado encargado que fue cambiando de actitud por la contundente información en los archivos electrónicos de la autoridad vigente, se convenció que era un farsante, con educación lo invita a que demostrara su documento de identidad, para lo cual se dirige a la RENIEC dónde no lo atienden porque estaba oficialmente muerto y por lo tanto no existía, pero frente a la insistencia de su verdad lo emplazan para que demostrara lo contrario, se encontró entre la espada y la pared porque sus familiares lo denunciaron por impostor, temerosos de perder su parte de la herencia que tanto les había costado alcanzar porque estaban en la lista de herederos forzosos, etc., etc.

EL CASO

Bueno, situaciones así suceden una de mil en la realidad del mundo, pero sirve para graficar la gran asertividad que damos a la información electrónica, cuando una noticia se encuentra en un determinable blog se le da credibilidad total pese a que existen otras versiones, no se les toma en serio porque las ventanas formales casi siempre repiten lo mismo. Esto me da pié para pensar que el periodismo de investigación ha entrado en decadencia. Ya no es necesario saber sobre los detalles, es perder tiempo, sólo el hecho o circunstancia vital cuentan, empujando el auge de la denuncia que no contiene pruebas de comprobación previas, haciendo del periodismo una caja de resonancia barata, superficial e interesada.

El periodismo de categoría y serio tiene una dolencia terminal: el internet, que no es barato ni exacto, ni completo o real. La falta de presupuesto hace que los periodistas improvisen y los medios de comunicación caigan de categoría, a esto se suma la situación real de la profesión que se ubicó entre los oficios más peligrosos del mundo, especialmente cuando abordan temas que afectan a los grupos de poder  a los que están por conquistarlo. Ejemplos existen montones cada día.

Por mi parte, estoy completamente de acuerdo con aquellos viejos periodistas que alzaron las banderas del nuevo periodismo, frente a la decadencia de la información precipitada por el periodismo amarillista, que cambió la manera de escribir para la prensa. Saludo a Gay Telece y Tom Wolfe en la prensa internacional y al maestro Luis Jaime Cisneros en el ámbito nacional que se empecinan en exhortar a los hombres de prensa salir a las calles a comprobar las denuncias, a que no sean absorbidos  por las nuevas tecnologías de la educación digital y el facilismo que promueve el internet.

Para nadie es ajeno y se puede comprobar cualquier día que el ciudadano común al acercarse al puesto de periódicos para informarse, se retira angustiado por los titulares y noticias amarillas, en el interior del país, esto es más grave porque incentiva a la población culta a despotricar en contra del sistema gobernante alentado por tanta basura en noticias de primera plana.

Por ello ya no compra periódicos, pero escucha la radio, que también va perdiendo audiencia, ya no existe la dedicación y espíritu apostólico que antaño caracterizó al periodista especialmente porque carece de recursos económicos, la presión que ejerce la competencia, el tiempo y el acondicionamiento imperante del facilismo que otorga

La denunciología que cumple con las necesidades inmediatas del poblador promedio que muchas veces tiene fatales consecuencias como lo fue en el caso ILAVE, donde la turba enardecida mató a su alcalde alentada por esta forma de periodismo irresponsable.

Los motivos del naufragio del periodismo de investigación son vastos, que se reflejan en la desaparición de importantes publicaciones de análisis e información garantizada, se puede sentir la paulatina desaparición de Caretas, que sigue los pasos de Quehacer y otras que ya no existen.

Reconozco el empeño del semanario de César Hildebrant en sus trece a nivel nacional, a El Buho en la región sur y El Altiplano en la localidad (Ayaviri-Puno) y otros facsímiles eventuales que tercamente mantienen esa soberbia humana que nos empuja a ser mejores cada día. No morirán porque claudicaron sino porque somos una sociedad ágrafa.

La mayoría compra un periódico o visita un blog sólo para presumir pero jamás para entender, compartir o contradecir, es decir formarse una opinión, sino adopta facilistamente la opinión difundida, eso lo hace más snob, más societario o actualizado, que es la situación aprobada por los esclavizadores que manejas los medios de difusión masivos. Eso irremediablemente desembocará en el funeral de la buena prensa y periodismo responsable y humanista.

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