“Ciudad de los Vientos” celebra su 87º aniversario en medio de paralización

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EL ALTIPLANO

En anteriores años el alba anunciaba a ritmo de Tokoros y Pinquillos que el día jubilar ha llegado; desde los cuatro puntos cardinales las castas de Machuaychas y Chiñipilcos, previo ritual a la Pachamama, iniciaban los actos celebratorios por el aniversario de la provincia de San Román. Hoy, esta fecha memorable evidencia el punto más álgido de una crisis de gobernabilidad, intolerancia e incomprensión entre autoridades y pueblo; pero a la vez, la reivindicación de algunos clamores de la población que ha unificado a diversos sectores con un solo fin, devolverle a esta ciudad la dignidad.

Paro de Juliaca

Paro de Juliaca

Hoy la provincia de San Román conmemora el 87º aniversario de su creación, desafortunadamente con un matiz nada alentador. Suspendidas las principales actividades conmemorativas, lo único que podría sacar una sonrisa de nuestros rostros es que se concrete una solución a las demandas de la población basado en el buen entendimiento entre la autoridad edil y la ciudadanía.

Guerra anunciada

Es preciso considerar que el paro de 72 horas promovido por la Central de Barrios y los cuatro conos de la ciudad de Juliaca, con marchas y contramarchas, se gestó con bastante antelación como para que el alcalde David Mamani Paricahua sea tolerante con la dirigencia y ambos se sienten a dialogar buscando un justo medio.

Lamentablemente, no se le prestó atención a la advertencia de esta medida de lucha y hoy, ya es tarde para llorar sobre la leche derramada; que de seguro, muchos de los juliaqueños quisieran estar en un ambiente de jolgorio conmemorando un aniversario más de la Tierra Calcetera, caracterizada por la pujanza de su laboriosa gente.

Es necesario recordar, que varios de los dirigentes desde antes del medio año, solicitaron en una primera instancia, que cumpla con realizar en informe de su gestión y que además explique el porqué del retraso de algunas obras. La indiferencia de la autoridad encendió la mecha de un futuro conflicto.

El detonante

Pasaron los meses, la entonces Gerente de Administración Tributaria, Graciela Vargas Ugarte, decidió engrosar las arcas del municipio estableciendo ejecuciones coactivas por deudas tributarias, con un plazo máximo de 7 días para saldarlas después de ser notificados.

Asimismo, en su intención de actualizar el Texto único de Procedimientos Administrativos (TUPA), que databa del 2007, incrementó los costos por trámites hasta el 100%, además de otros conceptos, afectando principalmente a los comerciantes, que representan un grueso de la población. La autoridad se negó a dar explicaciones de tales medidas, avivando la ira de los afectados.

Al respecto, el burgomaestre argumentó ayer en un medio de comunicación radial, que se habían adoptado estas acciones debido a que el recorte del canon minero no les permitía ejecutar algunas obras. “No fue la forma idónea”, decía el alcalde mientras que su entrevistador le invitaba a que explique sobre su falta de liderazgo y poca capacidad de gestión para otros proyectos.

La convulsión estalló

Remontándonos a anteriores paralizaciones, de seguro nadie esperaba la contundencia con la que iniciaría el paro de 72 horas, fruto de una coalición de organizaciones sociales en la que la participación del gremio de transportistas fue determinante, no olvidando que ellos también tenían su propio pliego de reclamo, en cuanto a la rebaja del pago por infracciones.

En una medida que podría considerarse histórica, inicialmente ya alcanzó algunos logros para los manifestantes como la destitución de la Gerente de Administración Tributaria, Graciela Vargas, la anulación del TUPA y las facilidades para el pago del impuesto predial; no obstante, mientras no haya un documento que plasme tales acuerdos, los huelguistas seguirán a la guardia.

Pero, más allá de escenificaciones de muñecos y ataúdes representando el repudio e indignación contra la autoridad edil, no se puede negar que hubo actos de violencia como el quemado de palcos para el Corso de la Integración Andina, agresión a algunos danzarines y pasajeros, pequeños desmanes en predios y entidades; cuya autoría aún se le atribuye a infiltrados.

Percepciones

Para el conocido Jurista y analista político, Alberto Quintanilla Chacón, este conflicto es producto de la soberbia, autoritarismo y falta de transparencia de la actual gestión edil; al proceder coactivamente, incrementar la deuda tributaria y no tomar en serio el informe de su trabajo en la comuna, evidenciado además una falta de voluntad política para resolver problemas de la ciudad.

“El paro de 72 horas ha sido una jornada cívica de rechazo a una forma autoritaria de gobernar ya que no hubo una intervención oportuna para resolver en buenos términos este problema”, dice Quintanilla, señalando que los logros conseguidos como la destitución de Graciela Vargas, la anulación del TUPA y la amnistía para autoavalúos, deben formalizarse.

“Habiendo llegado a esta situación, nos toca celebrar el aniversario de Juliaca, ya que se ha suspendido todas las actividades, reunirnos en la plaza de Armas y festejar. Creo que la dirigencia es la llamada a mañana izar el Pabellón Nacional, la Bandera de Juliaca y cantar el himno”, comenta el letrado.

Por su parte, el periodista Oswaldo Marín Quiro, como seguidor en el desarrollo de este conflicto entre autoridad y pueblo; cree que era inevitable llegar a esta situación por el incremento desmedido en el TUPA y demás aspectos ya detallados, siendo un derecho de la población salir a las calles a protestar pacíficamente para hacer valer sus derechos.

“Esta situación se ha podido evitar si el alcalde hubiera asistido a las reuniones como la reciente antes del paro, realizar su audiencia con transparencia; pero la autoridad actuó con terquedad y ya vemos los resultados”, dice el entrañable Waldo.

Mario Benavente Llerena, juliaqueño nato y casta de poetas e ilustres personalidades, explica que se llegó a este extremo al perderse la capacidad de diálogo y tolerancia, situación absolutamente evitable de haberse actuado oportunamente ante una demanda justa. “Las cosas están hechas, lo que queda en esta fecha es reflexionar, tanto a dirigentes como a la autoridad”, concluyó.

Pero, más allá de lo negativo de esta situación, se espera que vengan vientos de alegrías y cambios por este nuevo aniversario de la “Perla del Altiplano”, que históricamente, alcanzó varios de sus logros a costa de gestas sociales; su gente luchadora y emprendedora tiene la difícil tarea de cambiarle la cara a la ciudad. ¡Feliz aniversario San Román!

Fuente: Los Andes.

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