“El resultado hubiera sido igual con Favre” habla el asesor de campaña Víctor Aguilar Rodríguez de Luis Castañeda Lossio

Posted by

EL ALTIPLANO

Víctor Aguilar Rodríguez

Víctor Aguilar Rodríguez

Apenas tres días de ganada la elección en Lima, el asesor de campaña de Luis Castañeda Lossio acep­tó ponerse al frente de una grabadora de Diario Exitosa para responder sobre la es­trategia que ayudó al man­tener al candidato “mudo” en la cima de las encuestas.

–¿No le resultó difícil tra­bajar con un candidato que tenía como slogan “roba pero hace obras”?

Si bien ya se había nota­do esa expresión de un ini­cio, en redes no es hasta la encuesta de Datum que toma las dimensiones. Fue una pregunta, no sé, distinta, de alguna manera un poco sesgada con la intención de condicionar la respuesta en el elector.

–¿Cómo definía a Luis Cas­tañeda, entonces?

En tres variables, según los estudios que hicimos. La primera que trabaja, la se­gunda que es una persona que hace obras y la terce­ra que es una persona que cumple su palabra. Ese es el ADN político de Castañeda en la mente del elector.

–¿En ninguno de sus estu­dios apareció este slogan “roba pero hace obras”?

No, pero sí aparecieron cuestionamientos. Recono­cían que había cuestiona­mientos alrededor de la ges­tión pasada de Castañeda como alcalde, pero no los sa­bían identificar bien. Y aso­ciaban el tema de que todos los políticos que han pasado por un cargo público han te­nido cuestionamientos.

–¿Cuáles fueron los puntos negativos?

Acusaciones relacionadas a su gestión pasada.

–¿Comunicore?

Sí, aparecía a veces esa pa­labra, pero no era muy fre­cuente. La gente entendía que eran cuestionamien­tos propios de la gestión. Su identidad como político te­nía cuestionamientos pero pesaba más la gestión reali­zada.

–Castañeda empezó con 50% de intención de voto. Se dijo que tenía la elección ganada. ¿La campaña estu­vo servida?

Si se hubiera pensado de esa manera, habríamos per­dido. No es hasta el día de la elección que se puede tener la certeza de la victoria. La intención de voto suele cam­biar, los favoritos no siempre ganan, si bien era alta la dife­rencia nos enfrentábamos a un escenario donde todos los demás tendrían como enemigo común a Castañe­da, y nos habíamos prepara­do para ese escenario.

–¿Y qué era lo más impor­tante para el elector en esta campaña, según sus estu­dios?

Es un concepto reiterati­vo: en quién confías. No sé si no se ha ventilado a nivel mediático, pero es subjeti­va y abarca varias variables. Castañeda era el candidato con mayor cercanía a los sec­tores populares. A diferencia del resto, a quienes no se co­nocían o los veían muy dis­tantes. Por eso logramos una identificación.

–¿Por eso no era necesario que salga a hablar?

Para el elector no era rele­vante que el candidato salga a dar discursos. Conocía su trayectoria, que trabajaba y que cumplía su palabra. Los medios no estaban contem­plados en la primera etapa de la estrategia. Lo prime­ro era salir a recorrer las zo­nas más alejadas, a visitar a la población para difundir lo que se había hecho.

–Sin embargo lo que los medios exigían eran res­puestas…

Efectivamente, en política todo es estrategia. Sabíamos que en algún momento sal­dría, pero estaba postergado. Los resultados están ahí.

–Está claro que hubo un an­tes y un después tras la ta­cha, pues lo forzó a salir a hablar…

Había salido a hablar antes, pero entraba en la etapa don­de tenía que hablar con los medios.

–Pero lo ayudó a una espe­cie de victimización donde recuperaron el terreno que iba perdiendo en las en­cuestas…

Fueron tres etapas difíci­les. Lo de la supuesta enfer­medad con correos ficticios, ese fue el primer ataque que se gestó en redes sociales y terminó rebotando en me­dios de prensa. Pero mien­tras eso sucedía, Castañeda estaba recorriendo las calles, solo que lo hacía sin cámaras. Cuando comienza esa espe­culación es donde empeza­mos a filtrar estos videos en prensa donde se demostra­ba que estaba en buen esta­do físico.

–¿Y cuáles fueron las otras etapas de crisis?

La segunda estuvo referida a Comunicore con las acusa­ciones del lavado de dinero. Allí actuaron los voceros.

–¿Por qué Patricia Juárez y no el mismo Castañeda?

Es que se llevó una expli­cación legal en base a lo que ya existía: Castañeda esta­ba desvinculado judicial­mente del tema. Me imagino que la idea de los adversa­rios era que él se pase el res­to de la campaña explicando el tema…

–Estaba exculpado pero no inculpado…

El que saliera Patri­cia Juárez fue parte de una labor disci­plinada de la vo­cería y no dejar que el partido se sume en una serie de cuestio­namientos y si­lencios. Después de esto entramos a la tercera etapa difícil que fue la tacha donde se dio una respuesta acti­va de la gente que apoyaba a Castañeda.

–¿Reconocen que fue un im­pulso, entonces?

Exacto. La estrategia venía meses atrás y cuando se hace análisis de la tacha llegabas a la conclusión que no había ra­zón para sacarlo de la candi­datura. Pero sí hubo un mo­mento que estuvo fuera de carrera, unos días. Se tomó como una intencionalidad política.

–¿Cuándo se comienza a gestar la campaña de Cas­tañeda?

El mérito principal recae en José Luna, quien trazó el inicio de la campaña desde abril de este año, con estu­dios de los posibles escena­rios y una rigurosa investi­gación del elector.

–¿En qué consistió su estra­tegia de posicionamiento?

Ser muy claros en lo ofre­cido al elector. Teníamos a nuestro favor que Castañe­da era una persona percibida con credibilidad y una perso­na que trabaja. El posiciona­miento más fuerte era de una persona que hacía obras.

–Así fue que se estableció el slogan “vuelven las obras”…

Claro, porque enfoca­ba tres espacios de tiempo. La percepción de que hubo obras en la gestión pasada de Castañeda, que en la ac­tual gestión no había obras y la promesa de que volverán. Pasado, presente y futuro en un solo slogan.

–¿Por qué iniciar la campa­ña por redes sociales? ¿Por qué se comenzó a bombar­dear con ese slogan por Fa­cebook?

Con este slogan se tuvo un objetivo importante que era el posicionamiento del símbolo del partido. A dife­rencia del resto que no re­accionaron sino hasta tener la encuesta que demostró la importancia de la relación símbolo-candidato. Por eso quien empieza la campaña es el partido Solidaridad Nacio­nal. Castañeda inicia la carre­ra mucho después. Un políti­co sin identidad no es nada.

–¿Qué les faltó a los contrin­cantes para tumbarse a Cas­tañeda o al menos restarle puntos?

Les faltó identidad. Prime­ro el desconocimiento de al­gunos…

–¿Desconocimiento en qué sentido?

No sabías de quiénes se trataban, como (Salvador) Heresi. Y en el caso de Villa­rán era conocida, pero em­pleó una serie de slogans que fueron cambiando cons­tantemente, mensajes con mucho ruido alrededor que terminaban afectando su identidad. Incluso al final de la campaña se dedicó a pe­lear el posicionamiento de obras cuando Castañeda es­taba muy posicionado en ese sector. Luego cambia a una cruzada moral y así una serie de cambios desorganizados.

–Heresi despegó un poco con su baile…

Si tienes un candidato que no conoces, una primera eta­pa de tu campaña debe ser ponerlo en la palestra. El vi­deoclip lo hizo notorio pero no supo consolidar la aten­ción en una acción concreta para que voten por él.

–¿Y cómo vieron el caso de Cornejo y su escalada?

El debate fue crucial. El arte de la guerra es aumentar las posibilidades de victoria para uno mismo. Si el debate pudo generarle algunos pun­tos en contra teníamos que anticiparnos.

–¿Se anticiparon a que Cornejo vapulearía a Cas­tañeda?

Sí, donde un candidato se jugaría todas las cartas con­tra Castañeda, cualquiera que sea.

–Aun así, Cornejo salió airoso…

Pudo haber tenido una percepción favorable des­pués del debate, pero el re­sultado una semana después, te dicen que le quitó votos al resto de candidatos, no a Castañeda. Le quitó a Here­si, a Altuve, y Villarán perdió fuerza.

–¿Y la polarización cómo se jugó?

La honestidad fue una polarización ficticia. Nun­ca existió porque tú polari­zas entre dos opciones con iguales posibilidades o en todo caso una alternati­va frente a un lideraz­go, con capacidad de remontar un pano­rama adverso. Su­sana era la se­gunda y quiso una polariza­ción de valores, pero nosotros la llevamos al esce­narios de quién tra­baja y quién no, quién cumple su palabra y quién no.

–Pero cayeron también en el “roba pero hace obras”…

Castañeda, más allá de sus cuestionamientos, tenía las cosas legales claras.

–Hay casos como el de Án­cash y Cajamarca. En el se­gundo caso, el candidato electo está procesado.

El caso de “Goyo” Santos es distinto. Él explotó la bandera antiminera. No es una polari­zación valores, sino de defen­sa de recursos naturales.

–¿Desde cuándo electo se integra la campaña?

Desde abril de este año.

–¿Cuántos conformaban el equipo de campaña?

Electo se enfocó en el le­vantamiento de información para definir la toma de deci­siones. Los spots, la campa­ña de social media. Tenemos a Ítalo Quispe que se encargó de la difusión de prensa.

–¿No se equivocó Castañe­da en menospreciar a los asesores extranjeros?

No creo que los haya me­nospreciado. Si vemos la can­tidad de guerra sucia y ves que la mayoría de asesores de campaña son extranjeros, quizás no sea responsabili­dad de ellos, pero así se dio.

–¿Le hizo falta Favre a Susa­na Villarán?

Son escenarios muy di­ferentes, pero mucho de lo que vemos en campaña tie­ne una similitud extraña con la revocatoria. Creo que la señora no desarrolló una campaña distinta. Entonces, más allá de esto, creo que el resultado hubiera sido igual con Favre. Al final, la per­cepción sobre el candidato que se tenía era de 76% de desaprobación, un síntoma de desconfianza.

–Durante esta campaña se habló sobre los salarios pa­gados a los asesores. ¿Cuán­to se gastó en la campaña de Castañeda?

El Partido Solidaridad Na­cional rendirá las cuentas a los entes pertinentes. Y los sueldos a los asesores son muy distantes a los que se pa­gaba a los asesores externos.

–Entonces no tendría in­conveniente en revelar su salario…

(Piensa). Un asesor de cam­paña puede ganar entre 20 y 25 mil soles mensuales.

–¿Ese fue el sueldo que le pagó Castañeda?

Que pagaba el partido. En­tre 20 y 25 mil soles mensua­les.

–Eso es referido al jefe. ¿Y al equipo?

A nivel de asesoría, traba­jamos con cinco personas a parte de mí. Su sueldo fue aparte, con un presupuesto de 45 mil soles mensuales.

–La pinta como una campa­ña franciscana…

Es el precio real de una campaña. Ahora si quieres pagar una millonada para que no te consigan resultados es decisión de cada candidato.

–Pero tengo entendido que usaban hasta drones para su campaña...

Los drones se alquilan, se tercerizan, por jornada para cubrir un evento.

–¿Cómo llegan a contactar con Solidaridad Nacional?

Tengo una relación cer­cana con ‘Pepe’ (José Luna) y como Secretario General hace una evaluación y convo­ca a Electo, además de otros profesionales.

–¿También trabajaron en la campaña de la revocatoria con los solidarios?

Ninguna persona del equi­po de Electo trabajó en la re­vocatoria.

–¿Trabajarán en la Munici­palidad ahora con Castañe­da de alcalde?

No, nuestro trabajo acabó el 5 de octubre.

Diario Exitosa.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.