Ayer fallecieron el nobel alemán Günter Grass y el uruguayo Eduardo Galeano

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EL ALTIPLANO

Fallecieron ayer el Nobel alemán Günter Grass y el uruguayo Eduardo Galeano

Fallecieron ayer el Nobel alemán Günter Grass y el uruguayo Eduardo Galeano

Con diferencia de horas fallecieron ayer dos autores muy populares e influyentes: el premio Nobel alemán Günter Grass y el uruguayo Eduardo Galeano. El europeo se encontraba desde hacía meses padeciendo las secuelas de una pulmonía, mientras que el sudamericano padecía de cáncer al pulmón. Hacía una semana que estaba hospitalizado.

Vocación compartida

La literatura fue, para Galeano y Grass, su principal medio de expresión, pero no el único. Tanto así que Grass, al acabar la Segunda Guerra Mundial, se decidió por estudiar artes plásticas. En uno de sus últimos libros, su autobiografía Pelando la cebolla, cuenta cómo incursionó profesionalmente primero en este rubro antes que en las letras.

Una información para tener en cuenta es que, a raíz de la publicación de ese libro en 2007 se creó un debate por la difusión del dato que el autor germano combatió en las Waffen SS durante la guerra. La polémica radicaba en que, siendo un acérrimo crítico del nazismo, no se hubiera revelado esta información antes. Recordemos que su obra cumbre, El tambor de hojalata, describe cómo un niño, metafóricamente, se niega a crecer e involucrarse en la vida adulta. El escenario, la ciudad de Danzig (actual Gdansk de Polonia) durante el régimen nazi.

Legado

Por su parte, el uruguayo Eduardo Galeano se dedicó a varios oficios antes de ingresar de lleno en las letras. Su primera cooperación para un medio no fue un artículo, sino una caricatura. Tenía tan solo 14 años, según se recuerda.

Su libro más famoso surgió en cierta forma de la coyuntura. Las venas abiertas de América Latina lo redactó en una época convulsa y de gran agitación política. La publicó en 1971. Un par de años más tarde tuvo que abandonar su país por la dictadura que se acababa de instalar. Su obra, un ensayo en contra del imperialismo y el régimen de explotación de los países latinoamericanos, recibió el mayor reconocimiento que podría tener: ser vetado por varios gobiernos autoritarios.

Una anécdota que desde ayer se está repitiendo bastante es que el desaparecido presidente venezolano Hugo Chávez regaló en una cumbre un ejemplar autografiado de esa publicación a su par, Barack Obama. Sin embargo, Galeano renegaba un poco de esa obra al final de su vida.

Mirada crítica

Aunque de estilos y trayectorias muy distintas, a ambos los emparentaba el compromiso con las preocupaciones del momento en sus respectivas sociedades.

Alonso Cueto opinó que el célebre autor de El tambor de hojalata era un escritor que respondía al modelo de su generación de estar involucrado con la actualidad.

“Grass era de los intelectuales que opinaban de todo, la política exterior israelí, la reunificación alemana, y demás temas de interés. Siempre tenía algo que decir”, señaló el narrador limeño.

Sin embargo, no siempre la figura de Grass ha sido aplaudida en este lado del mundo. Cabe recordar sino la polémica que tuvo con Vargas Llosa a mediados de los años ochenta por el apoyo del germano a los régimenes y movimientos de izquierda en la región.

Por su parte, el escritor chalaco Dante Castro opinó que con la partida de Eduardo Galeano se ha perdido a uno de los “principales intelectuales de América Latina que se enfrentó a la maquinaria aplanadora del pensamiento del imperialismo”.

Mencionó que, además de escritor, el uruguayo era un militante que estaba comprometido con los que menos tienen. “Nos quedamos huérfanos de una voz”, añadió el narrador peruano.

El sentir era compartido en diferentes latitudes. “América Latina y la lengua española han perdido un escritor de primera categoría, a un intelectual de izquierda insobornable porque nunca admitió ninguna clase de abuso, falta de ética o injusticia aunque viniera de la propia izquierda”, comentó el nicaragüense Sergio Ramírez, según declaraciones recogidas en un cable de AFP.

Otra voz que también lamentó su partida fue su colega en el periodismo y la literatura Elena Poniatowska. La mexicana escribió en su cuenta de Twitter sentidas palabras.

“Galeano recogió episodios, sentimientos e ideas de nuestra historia que más lo impactaron y nos las devolvió de modo que no se nos olvidara”, señaló.

Redoble por Danzig o el arte contra la violencia

En 1959 llegó a las librerías la obra que hizo famoso a Günter Grass: El tambor de hojalata. Esa novela, como varios de sus libros, se ambienta en su natal Danzig, la actual localidad polaca de Gdansk.

El libro narra las peripecias de Oscar Matzerath, un muchacho que se niega a crecer físicamente, mientras que la gente a su alrededor se dejaba arrastrar por la prédica nazi. Una de sus características, llevar siempre consigo el tambor que da pie al nombre de la obra. Con él logra por ejemplo arruinar un mitin nazi. Además, su voz tenía la propiedad de romper cristales a voluntad.

Con esta trama metafórica, el alemán consiguió un rápido éxito en ventas y en crítica. Al español llegó en 1963 con una edición hecha en México.

Posteriormente, su obra fue llevada al cine, difundiendo aún más su crítica a aquellos años. Este filme fue dirigido por Volker Schlöndorff y tuvo tal impacto que compartió la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1979 con otra cinta crítica de la violencia: Apocalipsis now.

el peruano

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