Tus derechos, mis derechos

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EL ALTIPLANO

Por: Cesar Alfredo Vignolo

Cesar Alfredo Vignolo

La Carta Magna, Artículo 2, especifica que “Toda persona tiene derecho:”, inciso 3, “A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público y el inciso 12, “A reunirse pacíficamente sin armas. Las reuniones en locales privados o abiertos al público no requieren aviso previo. Las que se convocan en plazas y vías públicas exigen anuncio anticipado a la autoridad, la que puede prohibirlas solamente por motivos probados de seguridad o de sanidad públicas”.

Todo este articulado quedó en el papel, gracias a la manipulación de los medios (TV) que machacaron hasta el hartazgo las marchas.

Olvidándose que mi derecho termina donde comienza el de los demás. Frase que funciona como reguladora y quiere decir que utilices tus derechos sin limitar los derechos de otros.

Tu libertad termina donde empieza la mía. La Generación del Bicentenario pareciera que desconoce estos derechos ya que sólo habla de los suyos. No estoy en contra de las marchas que han sumido en una crisis al país, en la que tienen derecho a expresarse libremente, pero eso no les da derecho a generar tanto caos.

Tus derechos a la marcha terminan cuando empiezan los de las otras personas de circular libremente. Tus derechos a la marcha no te facultan a dejar el Centro Histórico de Lima en las condiciones en que quedó, inclusive las zonas aledañas pintarrajeadas.

Como decía el filósofo Jean-Paul Sartre “Mi libertad se termina donde empieza la de los demás”. Del mismo modo, los derechos de una persona terminan donde empiezan los de la otra y viceversa.

La libertad es el tesoro más preciado que posee el ser humano, es el principio fundamental que rige a toda persona en cualquier parte del mundo; porque el simple hecho de ser libre y no estar condicionado por ninguna diferencia de carácter político-socio-cultural es fundamental. Ya que para hacer efectivo el pleno goce de esta máxima humana, debemos comprometernos a luchar contra viento y marea, por no ser hostigados a raíz de nuestras creencias ideológicas, raza y/o situación económica, lo que nos caracteriza como seres humanos, el simple hecho de ser diferentes unos de otros e iguales al mismo tiempo.

Debemos tener claro y entender que si mi libertad se termina donde empieza la de los demás, no es posible que algunas personas pretendan imponerse frente a otras, como si fueran los dueños absolutos del libre albedrío de todos.

Porque la libertad en el sentido estricto de la palabra es la base fundamental del ser humano y principio rector de su desarrollo personal, más allá de cómo puede ser percibida de un lugar a otro y del manejo que pretendan detentar unos pocos a través del poder, en nombre del despotismo y egoísmo que alberga en muchos peruanos.

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